| foto Paco Moscoso |
Pablo Gutiérrez (Huelva, 1978) es uno de los mejores narradores jóvenes de la literatura en español, según la revista Granta. Su primera novela 'Rosas, restos de alas' (2008, reeditada y ampliada como volumen de relatos en 2011) obtuvo el Premio Tormenta en un Vaso al mejor autor novel en castellano. La segunda, 'Nada es crucial' (2010), fue Premio Ojo Crítico de Narrativa. A finales de 2012 publicó 'Democracia', una novela social en la que este profesor de literatura en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), carga, desde el cabreo confeso y con una voluntad de resistencia, contra algunos de los responsables de esta “crisis/estafa que nos ha aniquilado” convirtiéndonos en “súbditos” de un nuevo sistema al que define como “feudalismo amable”.
¿Democracia es una novela cabreada, indignada, agitada, harta, revolucionaria…?
¿Democracia es una novela cabreada, indignada, agitada, harta, revolucionaria…?
Hay mucho cabreo y mucho hartazgo, sí. Revolucionaria… ojalá. Al menos pretende ser una novela de resistencia.
Dijo usted que es una novela de corte social que pretende "cagarse en la madre de alguien muchas veces". ¿Puede ponerle nombres y apellidos a ese alguien?
No recuerdo haber dicho una frase como ésa, en público procuro ser más educado, no me encaja ese tono Pérez-Reverte. Pero sí es una novela social con enemigos definidos, sin duda, y algunos con nombres propios: George Soros, por ejemplo, uno de los ideólogos del sistema financiero, se convierte en personaje de ficción. Y también se habla en la novela de otros seres encantadores como Alan Greenspan que crearon este universo, y otros seres miserables y menores de nuestro cutre país, como Díaz-Ferrán. También pasaba en mi novela anterior, Nada es crucial, y en esa ocasión el enemigo era Kilo Argüello.
¿De dónde sale? ¿De una imagen, de las noticias, de un runrún…?
De la burbuja sociológica y obsesiva que la crisis ha creado en nosotros. Antes de 2008 la economía sólo era una sección más de los periódicos, y se publicaba en páginas de otro color para que no se acercaran los intrusos. Después de 2008 no existe otra cosa que economía, la economía ha devorado la información, la crisis es un eclipse que todo lo oculta.
En sus novelas suele estar presente un discurso explícitamente político. En Democracia escribe usted: “las palabras son criaturas, espinas, detonadores”. Y, ¿la novela? ¿Qué es entonces, o qué debería ser, según usted, la novela?
No me siento capaz de hacer ninguna perífrasis del tipo “la novela debería ser así”. Para mí la novela es una forma de resistencia pero no digo que para los demás escritores deba ser lo mismo. Cada cual escribe de lo que respira.
