jueves, 13 de junio de 2013

La pesadilla americana

Hot Sur
Laura Restrepo
Planeta. 2013.
555 págs. 21.50 €. ePub: 14,99 €.

La última novela de la colombiana Laura Restrepo (Bogotá, 1950) habla de la fractura del sueño americano, que ha atraído a Estados Unidos a millones de inmigrantes en busca de prosperidad y bienestar, y de cómo ese sueño se ha transformado, para muchos de ellos, en una pesadilla de racismo, explotación y violencia. Buen tema para una regular novela, apasionada, pero no apasionante, que dista bastante de ser el “relato trepidante y frenético” y el “thriller cautivador, magníficamente construido” anunciado desde la editorial. 
Como reconoce uno de los personajes a la narradora-escribiente encargada de armar la novela, ésta no es “una tremenda historia de asesinos en serie y superdetectives” donde “cada quien tiene claro su papel y el resto es pura acción”, sino más bien “una historia real, de gente común y corriente, llena de dudas, de errores, de improvisaciones. Aquí hay fechas que no cuadran y cabos sueltos que no llegan a empatar. Un pobre padre y un pobre asesino: no hay mucho más”.

Hot Sur narra la historia de María Paz, una joven colombiana indocumentada acusada del asesinato de su marido Greg, un ex policía treinta y tres años mayor que ella con el que matrimonió para conseguir la ciudadanía americana y de cómo el destino une su camino con el de Ian Rose, un ingeniero gringo residente en las apacibles montañas Catskill, cuando su hijo Cleeve, profesor de escritura creativa de María Paz en la prisión de Manninpox, muere en un extraño accidente de moto.
La narradora-escribiente reconstruye este cruce de caminos y sus consecuencias a partir de tres elementos fundamentales, que entrevera a lo largo del discurso narrativo: un manuscrito de María Paz que llega a casa de Iantras el fallecimiento de su hijo, con el que el padre intenta descifrar las circunstancias reales que rodearon su muerte; las entrevistas informativas que la narradora mantiene con Ian y los apuntes que el propio Cleeve deja escritos en un cuaderno. Sin embargo, la relojería de esta estructura esforzada no logra funcionar como debiera porque, a diferencia de Delirio, donde Restrepo construyó una trama bien diseñada, sirviéndose de los tiempos con extrema eficacia, la maquinaria de Hot Sur renquea sobre todo cuando se detiene en las transcripciones del manuscrito de María Paz, que ocupa casi doscientas de las quinientas y pico páginas de la novela, solazándose a menudo en la pura digresión reflexiva, que remansa la acción hasta congelarla por su incorregible tendencia a irse por las armas.

Inverosimilitud lingüística

Además, la verosimilitud de Ian y Cleeve, los dos personajes cien por cien made in USA de Hot Sur, se resiente gravemente cuando en sus diálogos se introducen expresiones latinas. La coartada de su breve estancia en Colombia no justificaque el viejo Ian hable, por ejemplo, de “pendejadas”, diga “así no más” ose refiera a María Paz y las autoridades de Manninpox, diciendo que “esta fierita debe darles brega”.  Y similar inverosimilitud lingüística se aprecia en su hijo, cuando incorpora a su registro palabras como “brassier” o “antier”.
 
Frente a estos contras, a favor de Hot Sur juega su atinado uso de lo simbólico, aplicado tanto a los escenarios donde se desarrolla la trama –las montañas donde reside Ian Rose, que son naturaleza, libertad y silencio frente al cautiverio ruidoso de Manninpox- como al tema y la caracterización de los personajes, enfrentados a una permanente contraposición de limpieza y suciedad que atraviesa todo el texto. Ahí está el oficio de María Paz como encuestadora sobre hábitos de limpieza y su descenso al infierno carcelario donde tratan a las internas como a basura;  su madre Bolivia, que nutrió sus sueños infantiles contándoles que “América olía a limpio”; los esfuerzos de la protagonista para borrarse “lo latino como si fuera una mancha”; la inmigración vista por “los del Norte” como “la marea negra del Sur”; la pobreza “hijueputamente sucia” en un país irreal. Una América que, como sentencia María Paz, “no está en ningún lado. América sólo está en los sueños de los que soñamos con América”.
 

2 comentarios:

APARLEXPA dijo...

Inteeresante la reseña. Te comparto esta otra:

http://www.laestrella.com.pa/online/impreso/2013/06/12/nada-que-ocultar-de-gloria-young.asp

Juan Jaraba dijo...

Hola Carmen, me parece interesante tu blog y como verás me he hecho seguidor. Si no te importa, me gustaría tenerte de amiga en el mío (por si no te importa hacerte seguidora). Yo también "intento" escribir y me gustaría que me echaras un vistazo cuando pudieras (sólo cinco minutos de tu preciado tiempo) para que me dieras tu opinión. Agradeciéndotelo de antemano me despido con un saludo compañera. Ah! el blog en cuestión es : http://elmisteriodeelendale.blogspot.com Te espero por allí. Perdona las molestias.