martes, 22 de enero de 2013

El sentido de un final

Julian Barnes
Traducción de Jaime Zulaika
Anagrama. 2012.
192 págs. 16,90 €.

Julian Barnes (Leicester, 1946) es grande. Uno de los grandes, en la actualidad. Y El sentido de un final (premio Man Booker 2011) es sin duda una gran novela. Un thriller psicológico o, si se prefiere, filosófico con un narrador en primera persona, Tony Webster, cuya voz constituye quizá uno de los mayores logros de esta obra, aunque conviene acogerla con cierto escepticismo.
Webster es un sexagenario divorciado y solitario que entretiene su vida de jubilado dirigiendo una biblioteca de hospital. Un tipo aparentemente plácido cuyo testimonio vale más por lo que oculta que por lo que muestra, por sus olvidos que por su memoria sobre los hechos que relata, confiriendo a su narración una densa atmósfera de niebla que el lector deberá ir despejando poco hasta ver la luz. Porque pese a la claridad de su estilo, elegante y austero, y tras la aparente simplicidad de la trama, por debajo de El sentido de un final se remueven ríos subterráneos que discurren hacia arriba, haciendo que emerjan algunos de los lodos temáticos preferidos por el autor de El loro de Flaubert: el envejecimiento, la muerte, el remordimiento y la memoria de la vida que Barnes dibuja como un triángulo. Uno de sus lados es la ilusión: la vida que soñamos en la juventud. Otro, el autoengaño: la vida que nos contamos a nosotros mismos y a los demás, manipulada y tergiversada para construir un relato que nos permita sentirnos a salvo. Y el tercero, la vida real una vez despejadas las brumas de la desmemoria y la falsedad.

La narración se estructura en dos partes bien diferenciadas. En la primera, el protagonista rememora sus tiempos de colegio en Londres y su amistad adolescente con tres chicos: Colin, Alex y, más fundamental en la trama, Adrian Finn. Una pandilla hambrienta de libros y sexo, temerosa de que “la vida no resultara ser como la literatura”, que se mantiene unida en los tiempos de la universidad, en los años sesenta, y con las primeras novias, hasta que aparece Veronica. Novia, primero de Tony y después de Adrian, hasta que éste se suicida con apenas 22 años y el grupo se disgrega.
Julian Barnes
© Alan Edwards

Segunda parte

 
La segunda parte nos sitúa cuarenta años después, con un Webster ya sesentón, que apenas recuerda las ambiciones que imaginó en su juventud (primer lado del triángulo caído). Solo le mantiene en pie su empeñó en vivir la vida con cuidado y el autoengaño.S in embargo, un buen día se ve obligado a reconsiderar su apacible  vida cuando, tras el fallecimiento de la madre de Veronica, recibe en herencia los diarios de Adrian que, sin embargo, la chica se niega a entregarle. Entonces, Tony Webster comienza a recordar detalles. El tiempo le alcanza y su yo más joven vuelve para abochornar a su yo más viejo, derrumbando el segundo lado del triángulo y enfrentándole a la realidad.
 
Barnes ha creado una trama inteligente, llena de suspense, rematada con un final lleno de sentidos (en plural). Porque en El sentido de un final “hay acumulación. Hay responsabilidad. Y, más allá de ellas, hay desasosiego. Un gran desasosiego”.

PD: Si quieres saber a qué suena este libro, al clic en el enlace de su banda sonora.
 

9 comentarios:

Aprendiendo Sencillamente dijo...

te sigo aqui, twitter y en tu facebook
me ha encantado tu reseñaaa me anoto el libro

¿afiliamos? también tengo un blog literario http://learning-true.blogspot.com.es/

Carmen Jiménez dijo...

Mil gracias. Déjame que mire tu blog cuando ande menos liada y te digo algo.

Aprendiendo Sencillamente dijo...

gracias Carmen

Anónimo dijo...

Gran reseña, otra entrada firme en la lista de lecturas para el 2013. Echo de menos alguna mención al trabajo del traductor...

Carmen Jiménez dijo...

Gracias, Anónimo. Para evaluar como es debido el trabajo del traductor debería dominar el idioma en el que está originalmente escrita y no es el caso, lo siento. Hay quien se atreve a opinar sobre traducciones cuando en realidad no tiene ni idea. Yo no, salvo que un amigo traductor en el que tengo total confianza haya leído la obra y me asesore. En cualquier caso, no he visto nada que chirríe... quizá porque estaba absorbida por la narración.

ceciliaduran dijo...

Querida Carmen, como siempre tus reseñas son estupendas, siempre me dejas con ganas de leer y tus recomendaciones son estupendas. La selección que haces tiene guatomynclase. Se nota quien sabe elegir autores. Saludos

Carmen Jiménez dijo...

Saludos también para ti, Celia. Me alegra muchísimo que te gusten mis sugerencias. No te pierdas la próxima. Te encantará.

Valeria dijo...

Excelente reseña (lo puse en mi lista para este año) y excelente blog.
Saludos desde Argentina!

Carmen Jiménez dijo...

Gracias, Valeria. Un año de estos, cuando la dichosa crisis lo permita, me tengo prometido escribir una entrada de este blog desde tu país.