martes, 18 de septiembre de 2012

Posteconomía. Hacia un capitalismo feudal

Antonio Baños Boncompain
Los libros del Lince. 2012.
252 págs. 19,50 €.


El sistema capitalista, burgués, liberal y democrático que conocemos está extinguiéndose para dar paso a una nueva Edad Media. Esta es la tesis fundamental que defiende en su segundo ensayo Antonio Baños, periodista antisistema adscrito a la tradición libertaria.
 
Como él mismo reconoce, no se trata de una idea original. Hedley Bull, en 1977, o Immanuel Wallerstein, en 1997,  auguraron la deriva neofeudal que pronostica Baños, aunque éste utiliza un hiperbólico humor negro -a lo Aleix Saló, pero mucho más profundo y documentado que el del historietista catalán-, que diferencia radicalmente su obra de tan sesudos autores. Así pues, estamos ante un ensayo sobre economía apto para todos los públicos, perteneciente a lo que podríamos llamar el subgénero indignado que inauguró Sthéphane Hessel y que no deja de producir novedades editoriales de mayor o menor calado para disparar conciencias y plantear alternativas a la crisis, explicar su origen y secuelas.

Baños considera que “la economía, como ciencia social, ha reventado” porque ya no se ocupa de las necesidades de las personas y las comunidades y no explica la realidad, sino que la crea. Sobre su tumba baila la posteconomía, “una forma de dominio absoluto basado en el miedo y la deuda, que genera una obediencia servil a un nuevo estamento señorial que rige por encima de la geografía, el Estado y la ley”. Son las élites del capitalismo global, a las que la revista Forbes pone cada año nombre y apellidos, y que, aún cuando representan apenas el dos por ciento de la población mundial, poseen más de la mitad de la riqueza del planeta. Los amos, por ejemplo, de fondos de inversión que “controlan hoy entre el 50 y 60% del trigo comercializado en los mercados mundiales” y que están imponiendo su cosmovisión feudal, en la que no hay sitio para el estado del bienestar, las libertades, los derechos sociales y las clases medias. Solo para amos y endeudados/enfeudados que ya no cedemos tierras, sino nuestro tiempo para pagar nuestra deudas perdiendo así nuestra libertad. 

Y si nuestro futuro ha sido enfeudado, ¿quién lo desenfeudará? Baños lo tiene claro: el anticapitalismo “que no aspira a conquistar el poder ni a asaltar ningún palacio”, sino que “simplemente desobedece y combate sólo hasta la frontera del poder organizado” y utiliza lo que el autor llama las cuatro D: “Desertar, Desobedecer, Disolver y Descansar”. 
 
Si aún no te haces una idea clara sobre el libro, o quieres ampliar información, lee la entrada titulada La banda sonora de los libros, donde te cuento cómo suena este libro. Feliz lectura.

2 comentarios:

Vicente Camarasa dijo...

Magnífico blog, paso a enlazar con el mío

Carmen Jiménez dijo...

Y, ¿cuál es el tuyo...?