lunes, 3 de junio de 2013

Jesús Carrasco: “Como escritor, la literatura me sirve para intentar encontrar algo parecido a la poesía”

Jesús Carrasco. Foto: Alejandro Espadero
 Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) es redactor publicitario y vive en Sevilla. Este año ha visto publicada por primera vez una de sus obras, Intemperie, una novela sorprendentemente madura pese a ser su ópera prima, protagonizada por un niño en fuga en un entorno rural no identificado. Una novela tensa que indaga sobre la dignidad con la que Jesús Carrasco debuta en el panorama literario a lo grande. Intemperie se editará en trece países y ha recibido una cobertura mediática inusual en un autor novel.

Hay quien ha hablado de usted como un “fenómeno”. ¿Cómo está viviendo un debut tan sonado? ¿Le da miedo morirse de éxito?
No tengo madera de fenómeno. Lo único que he hecho ha sido escribir el mejor libro que he podido. Es el texto el que tiene que seducir a los lectores, no yo. En cuanto al miedo al éxito, debo decir que lo único que me inquieta al respecto es disponer de menos tiempo para escribir y para llevar la vida tranquila que siempre he llevado.
Le he buscado en Twitter y en Facebook, pero no le he encontrado...
No estoy porque no tengo nada relevante que contar.
 
La trama de Intemperie es más bien sencilla. Un niño huye de su pueblo camino del norte perseguido por un alguacil implacable a través de un llano desértico donde logra sobrevivir gracias a la ayuda de un viejo cabrero, flaco y telúrico, quien le ayudará a hacer justicia, reforzar su voluntad y recuperar la dignidad. ¿De dónde le nació esta historia?
De una nota en un cuaderno. En algún momento de mi vida debí apreciar malestar en algún niño de mi entorno. La nota, una más, también se podría haber convertido en un relato o haberse quedado en nada. Decía algo así como "qué debe suceder para que un niño que escapa de casa decida no volver". Años de trabajo han transformado la nota en una novela.
El muchacho empieza la novela metido en un agujero de arcilla, se enfrenta a la Intemperie, que le lleva hasta el borde mismo de la muerte y concluye “levantando la espada en lugar de poner el cuello”. ¿Qué ha querido contar con esta historia?
Que somos responsables de las decisiones que tomamos. La educación que recibimos está orientada fundamentalmente a saber elegir la mejor opción que se nos presenta en cada momento, pero no se nos dicen mucho acerca del error. En la disyuntiva de elegir, también podemos optar por la opción mala. Me parece más importante saber asumir las consecuencias de nuestras decisiones, sean o no acertadas, que tener la habilidad de tomar siempre el mejor de los caminos. El niño toma una decisión y se enfrenta a las consecuencias de esa decisión. Es en ese enfrentamiento donde se produce el crecimiento y donde brilla o palidece el ser humano.
Western ibético, novela de iniciación, walk movie, tragedia clásica… ¿Qué es Intemperie?
Todas esas etiquetas son posibles y, en mi opinión, conviven bien entre ellas. Dejando a un lado cualquiera de esas formas, el fondo de la novela pretende ser una indagación sobre la dignidad. La figura erguida que permanece después de haber soportado la inclemencia vital.

Hay dos cosas que me han sorprendido especialmente de su novela. La primera es su madurez. Pocas veces he leído primeras novelas tan redondas. ¿Cómo es posible que le haya salido tan bien a la primera? Intemperie es mi primera novela publicada, pero no es la primera que he escrito. A lo largo de los años he podido concluir otras tres novelas: dos de ellas dirigidas al público infantil y otra para adultos. También algunas colecciones de relatos y otros materiales diversos. En total llevo cerca de veinte años escribiendo.
¿Autodidacta o se ha formado en algún taller literario?
Autodidacta. En una ocasión asistí a un taller literario, pero no recuerdo haber aprendido allí nada que no se aprenda leyendo con atención y espíritu crítico. En mi experiencia, la auténtica escuela del escritor está en la lectura y, por supuesto, en la propia escritura. En mi experiencia, cada texto recoge algo de lo aprendido con los anteriores.
 
El segundo aspecto que más me ha llamado la atención es el uso esmerado que hace usted del lenguaje, su precisión diría que obsesiva y su constante recurso al léxico rural, tan en retroceso en nuestro mundo, que en algunos casos roza, bajo mi punto de vista, el exceso...Posiblemente haya excesos léxicos y de algún otro tipo. Lo curioso es que, donde algunos lectores ven algo excesivo, otros ven algo valioso. Al principio me sorprendía que esto fuera así, que, a partir de un mismo elemento, unos criticaran y otros elogiaran, pero luego entendí que, al margen de los posibles excesos de la obra, las lecturas de un texto son tan variadas como sus lectores. Nunca llueve a gusto de todos.
En el capítulo cuatro la escritura se vuelve afilada: está la hoz con la que el chico siega arbustos; el ruido de los cascos de los caballos de la partida que persigue al chaval, “que hendía el secarral con una espada rocosa”; la luna, que no sino “tajada estrecha amarilleando en el horizonte”; las cabras que desprenden lajas de pizarra, “hachas que se deslizan sobre hachas”… A partir de ese momento saca usted toda la artillería expresiva justo cuando la acción, hasta entonces más bien detenida, toma brío transmitiendo constantemente una intensa sensación de peligro que para mí culmina con el rechinar de los cristales bajo las botas del alguacil, que tardaré tiempo en olvidar…
El dolor de la herida sin la herida. Mostrar el filo produce más tensión que la exhibición del corte o de la sangre. Toda esa artillería de la que habla, contribuye a crear un clima en el que los personajes han de desenvolverse. Yo quería que su comportamiento estuviera condicionado por una amenaza sorda más que por un peligro presente.
¿Por qué los personajes y los escenarios donde se desarrolla no tienen nombre y tampoco identifica el momento en el que se desarrolla la historia?
Porque quería ampliar las resonancias del texto, hacerlo acorde con el inmenso llano en el que la historia se desarrolla. Por otra parte, me pareció que esa falta de referencias contribuía a una lectura tensa del texto. Algo así como trasladar al lector parte del desasosiego de los personajes.
Sus personajes apenas dialogan, ¿por qué?Porque prefiero que los lectores imaginen lo que piensan, a que sepan lo que piensan.

Con Intemperie el lector debe trabajar, porque usted evoca o sugiere hechos, circunstancias o rasgos de la personalidad de los personajes que el lector debe completar sin su ayuda. ¿La lectura de calidad es para quien se la trabaja?

Yo no sería tan categórico. La calidad de la lectura se corresponde siempre con el lector y con la obra. Cada uno extrae de los textos aquello que puede o que necesita. Con Intemperie yo hago una propuesta en la que dejo muchos huecos a completar por el lector.
Intemperie le ha salido realista, con una estructura clásica, personajes arquetípicos…  Es decir, bajo mi punto de vista entronca con la narrativa española más tradicional y usted mismo se ha definido como escritor antiguo. ¿Su segunda novela seguirá la rodada de Intemperie o ya que cabe suponer que su voz narrativa está digamos que en formación cabe la posibilidad de que evolucione hacia presupuestos narrativos más modernos?
No sé bien qué pasará con la siguiente novela. Narraré de la mejor manera posible aquello que quiero decir, independientemente de su modernidad o de su arcaísmo.
Intemperie es una novela muy sensorial. Se ve, huele…
Los sentidos son, posiblemente, lo que define esa antigüedad como narrador que me atribuía antes. Son herramientas de conocimiento y de relación que nos conectan con nuestra animalidad y con nuestros orígenes. Me interesa el tránsito que nos ha traído desde esos orígenes.
He leído que los relatos de Carver alimentaron sus primeros intentos literarios y que Coetzee es un referente en su escritura, pero se le ha comparado con Delibes, por el protagonismo que otorga al paisaje rural,  y McCarthy. De eso, ni hablamos, ¿verdad?
Podemos hablar de todo lo que usted quiera. Es cierto, supongo que se refiere a eso, que los nombres de Delibes y McCarthy han sido asociados a Intemperie quizá con excesiva frecuencia. Nunca he ocultado la importancia que Cormac McCarthy ha tenido para mí como lector y como escritor. De Carver me queda el modo tan directo y, al mismo tiempo, tan sugerente de encarar los temas en sus obras. Admiro profundamente a Coetzee. Me parece que hay mucha verdad en sus textos. En cuanto a Delibes, hay una relación que tiene que ver, precisamente, con el tratamiento del paisaje. Al margen de eso y de mi admiración y respeto por su obra, no siento una gran influencia suya en mi manera de escribir.
¿Para qué le sirve la literatura?
Como lector, a mí me sirve para hacerme preguntas, y más concretamente, para hacerme las mismas preguntas con diferentes formulaciones. Como escritor, para intentar encontrar algo parecido a la poesía y también para indagar sobre temas que me interesan.
¿Piensa seguir siendo redactor publicitario o dedicarse en exclusiva a escribir?
De momento, viendo la buena acogida que está teniendo Intemperie, he decidido hacer un alto y trabajar a tiempo completo en mi próxima novela. En todo caso, creo que nunca dejaré de sentirme redactor publicitario, la profesión que he ejercido durante la mayor parte de mi vida y con la que he aprendido y disfrutado tanto.
El lenguaje publicitario se fundamenta en la economía de las palabras. ¿Menos es más?
No en todo momento y no para todo el mundo. A mí me gusta ser escueto y preciso, pero hay grandes obras que no son ni una cosa ni la otra, y que han pasado a la historia de la literatura como obras de gran importancia.
Reconoce usted que es muy lento escribiendo. ¿Cuándo la podremos leer su nueva obra? ¿Puede avanzarnos algo sobre ella?
Aunque el primer borrador está muy avanzado, no puedo decir en qué momento la daré por terminada. Cuando lo haga, habrá que encajarla en los planes de mi editorial. Es una suma de incertidumbres que desemboca en una incertidumbre total. Por el momento prefiero no avanzar el contenido.

5 comentarios:

baby dijo...

Libro genial. Tb lo he buscado en fb...como podria hacerle una entrevista?. M encantaria incluirla en mi blog. Saludo

Carmen Jiménez dijo...

Yo lo conseguí a través del gabinete de prensa de Seix Barral. Son muy eficaces. ¡Suerte!

Valeria Sosa dijo...

Muy buena entrevista, hubo ciertas respuestas que me sacaron una sonrisa y me gustaron para otro libro (como "El dolor de la herida sin la herida."). De cierta manera es una lastima que sea un tanto más dificil conseguir ciertos libros en México, y más aun en mi ciudad que tira más a pueblo que a ciudad.

Como sea, fue una entrevista que me ha incentivado a buscar el libro y leerlo.

Carmen Jiménez dijo...

Valeria, gracias por tu comentario. Si te cuesta encontrarlo en papel, puedes comprarlo en formato ePub:http://www.planetadelibros.com/intemperie-libro-87741.html Creo que te gustará. Hay quien ha visto en el llano de Jesús Carrasco algo de Rulfo...

baby dijo...

Pues a ver si pruebo y tngo suerte. Gracias carmen