martes, 7 de mayo de 2013

García Márquez y el 'shit-detector' para podar escritos

Gabriel García Márquez en 1982. Foto: José Lara.

Gabriel García Márquez coordinó un taller de guión en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba), cuya experiencia recogió en La bendita manía de contar, Me alquilo para soñar y un tercer libro, del que hoy extraemos la cita que se reproduce a continuación, titulado Cómo se cuenta un cuento. En este volumen, el premio Nobel de Literatura revela algunas claves fundamentales para la creación de un texto y los elementos del complejo proceso de elaboración de una historia. Nos detenemos en un pequeño fragmento que dedica a la necesidad de podar los textos que escribimos, en el que apela al sentido autocrítico, el shit-detector del que habla Hemingway, para tachar y tirar a  la basura lo que no sirve:
 
 
“Hay que aprender a desechar. Un buen escritor no se conoce tanto por lo que publica como por lo que echa al cesto de la basura. Los demás no lo saben, pero uno sí sabe lo que echa al cesto de la basura, lo que va desechando y lo que va aprovechando. Si desecha es que va por buen camino, Para escribir uno tiene que estar convencido de que es mejor que Cervantes; si no, uno acaba siendo peor de lo que en realidad es. Hay que apuntar alto y tratar de llegar lejos. Y hay que tener criterio, y por supuesto valor para tachar lo que haya que tachar y para oír opiniones y reflexionar seriamente sobre ellas. Un paso más y ya estamos en condiciones de poner en duda y someter a prueba incluso aquellas cosas que nos parecen buenas. Es más, aunque a todo el mundo le parezcan buenas, uno debe ser capaz de ponerlo en duda. No es fácil. La primera reacción que uno tiene, cuando empieza a sospechar que debe romper algo, es defensiva: ‹‹¿Cómo voy a romper esto, si es lo que más me gusta?››. Pero uno analiza y se da cuenta de que, efectivamente, no funciona dentro de la historia, está desajustando la estructura, contradice el carácter del personaje, va por otro camino… Hay que romperlo. Y nos duele en el alma… el primer día. Al día siguiente duele menos; a los dos días, un poco menos; a los tres, menos aún; y a los cuatro ya uno ni se acuerda. Pero mucho cuidado con andar guardando en lugar de romper, porque existe el peligro, si el material desechado está a mano, de que uno vuelva a sacarlo para ver si ‹‹cabe›› en otro momento”.
“[…] Lo que no sirve, no sirve, y hay que tirarlo, venga de donde venga”.

Citas extraídas de:
Cómo se cuenta un cuento. Páginas 21, 22 y 23.
Gabrie García Márquez
De Bolsillo. 2003. 254 páginas.

13 comentarios:

Miguel jiménez salvador dijo...

Muy bueno Carmen.

Hace unos meses oí a alguien decir (no recuerdo donde) que uno, cuando se corrige, tenía que leerse como si fuese enemigo...

Un abrazo.

La Ratita de Carmen dijo...

Muy interesante-
Acabo de conocer tu blog a través de la reseña que aparece en el blog La antigua Biblos.
Con tu permiso me quedo por aquí. También te invito a pasarte por el mio cuando quieras y por supuesto a quedarte si te apetece.
Un saludo,

Carmen Jiménez dijo...

Mil gracias, Miguel. Ratita, bienvenida a bordo, ¡Preciosa la imagen de portada de tu blog!!!

Eugenio Asensio Solaz dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Corroboro que es una experiencia dolorosa en un primer momento, pero no quieras saber cómo se agradece al poquito.
Un abrazo Carmen.
Eugenio Asensio Solaz

Mar Fernández Rozada dijo...

Me parece de lo más interesante !!!! Soy una seguidora incondicional de Márquez....
Te felicito por tu blog !!! No lo conocìa y me parece genial !!!! Yo no tengo blog, pero tengo la página de mi libro "No me preguntes por qué". Podéis pasaros si os apetece.
Saludos

Nerio Tello dijo...

Què buen texto de GGM! gracias Carmen, tambien recorrí tu blog, muy interesante... Un abrazo argentino desde Bs As

Mamen dijo...

Me encanto la entrada, me gusta mucho Gabo y esto que nos dice ayuda y reafirma posiciones. Me quedo con "Si desecha es que va por buen camino". Un abrazo.

Carmen Jiménez dijo...

Eugenio, Mar, Nerio, Mamen... gracias y un abrazo también para vosotros. Espero veros por estas páginas de nuevo.

Gra Litvak dijo...

Cuando en texto propio se desecha lo bueno, queda lo mejor, ¿no?
Creo que todos los escritores pelean por formular la misma idea del modo más original o sintético. A mí, el que más me gusta es el de Truman Capote: "Creo más en las tijeras que en el lápiz". ¡Salud!

Vicente dijo...

Querida Carmen, cuando me di cuenta de que lo que se salvo de mi poda no le llegaba ni a la suela a lo podado por otros dejé de escribir.
Un beso

Alex Lamico dijo...

Hola, me parede esencial lo de la poda. Mi problema es tener la seguridad de qué hay que podar y qué no. ¿obedece a una intuición o a una constatación técnica?

Carmen Jiménez dijo...

Hola, Alex. La poda viene recomendada por causas objetivas desde el punto de vista técnico: por ejemplo, un diálogo que no aporta nada, que es pura cháchara. O una digresión del personaje que se va por las ramas interrumpiendo la acción en el momento más inadecuado. O una descripción pormenorizada de algo que no tiene un papel relevante para la historia o el personaje... Pese a todo, la novela puede mantener el tipo con estos excesos, pero en un cuento es imperdonable.
Gra, mil gracias por la frase de Capote. No la conocía.
Vicente, ya hablaremos con una cerveza de por medio...

Vicente dijo...

Oliverio Girondo también dijo una buena frase sobre este tema, "no hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio", grande Oliverio.

Sobre podar intuitivamente o técnicamente lo importante es podar y no arrepentirse porque como se dude mucho en este aspecto se puede acabar medicado. Podar o no podar, es la cuestión si, pero podar con determinación y sin lloros, y no hacer ropa vieja con lo podado.
Como tampoco se revuelve angustiado el cubo de la basura buscando una colilla si nos hemos propuesto dejar de fumar.